El inglés indirecto también deja huella

Esta última semana de clase ha sido un poco caótica con tantos eventos y actividades que se salen de la programación habitual. Como resultado, he estado en muchos grupos haciendo "guardias", y durante esas sesiones he intentado mantener al alumnado activo y motivado a través de juegos.

Con los más pequeños, bastaba con poner alguna de las canciones que solemos cantar en las clases de inglés para que estuvieran entretenidos, motivados y, de paso, trabajando el idioma sin darse cuenta. Pero aquí es donde quiero hacer una pequeña crítica o reflexión.

En las clases de los mayores propuse algunos juegos de agilidad mental, como el clásico "Alto el lápiz" o "Identity", adaptándolos para introducir pequeñas dosis de inglés, de forma natural, sin que sonara forzado ni impuesto. Mi objetivo no era que sintieran que estaban en una clase de inglés, sino justo lo contrario: que percibieran el idioma como algo cotidiano, útil y presente también en contextos lúdicos.

Antes de ponerlo en práctica, lo comentaba siempre con la docente que estaba en el aula conmigo (especialista de inglés), pero en más de una ocasión no me sentí del todo apoyada. A veces me transmitía (quizá sin decirlo directamente) que los niños no iban a reaccionar bien o que mejor los dejara “relajarse”, ya que no estábamos en clase de inglés.

Y aquí es donde me surge la duda: ¿No es precisamente en estos espacios más relajados donde el aprendizaje puede fluir con mayor naturalidad?

Me pregunto si no deberíamos aprovechar más estas oportunidades informales para normalizar el uso del inglés en el aula, especialmente cuando se hace de forma lúdica y con sentido. Porque el inglés no tiene que ser solo una lista de contenidos a cumplir, sino también una herramienta viva que se incorpora poco a poco a la realidad del alumnado.

Comentarios

  1. Las actividades que has hecho me parecen muy buenas para esos momentos de "guardias". Los alumnos aprenden inglés a la vez que se divierten y, como tú dices, de forma natural.

    Por otra parte, ¡pienso como tú! Cualquier momento es bueno para hablar inglés. Según lo que nos han enseñado en la carrera, el aprendizaje de una asignatura no debe que estar encerrada solo en esa materia. Lo mejor es trabajar con la interdisciplinariedad y la transversalidad. De esta manera, los alumnos aprenden que para resolver un problema, no solo necesitas los conocimientos de una asignatura, sino de varias. Además, si les hablas en inglés en cualquier momento, les ayudas a que se familiaricen con el idioma y que pierdan el miedo a hablarlo.

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