Mis pequeños logros (y una despedida muy especial)

Hoy quería compartir algo muy personal: un pequeño balance de lo que han sido mis prácticas como maestra de inglés y todo lo que he vivido, aprendido y sentido.

Al principio, no os voy a mentir, me agobiaba un poco dar las clases completamente en inglés. Me preocupaba que no me entendieran o que yo misma no supiera expresarme como quería. Pero poco a poco, fui confiando más en mí… y sobre todo, confiando en ellos. Me di cuenta de que cuando les das confianza, responden. Y lo intentan. Les hablas con gestos, con imágenes, con cariño… y te siguen, aunque al principio no lo parezca.

Desde que llegué al cole, he intentado enseñarles inglés como a mí me habría gustado aprenderlo: de forma cercana, sin miedo a equivocarse, valorando el esfuerzo más que la perfección. Siempre les decía que equivocarse es parte del proceso, ¡si hasta yo me equivoco! Y que justamente ahí, en esos errores, es donde más se aprende.

He intentado hacer las clases amenas, adaptarme a ellos, y llegar más allá del libro. Porque enseñar inglés no es solo enseñar palabras, es enseñar a comunicarse, a equivocarse sin miedo, a disfrutar aprendiendo. Y ver cómo algunos alumnos, incluso de refuerzo, han avanzado muchísimo conmigo, me ha emocionado más de lo que puedo explicar. Se lo he dicho, y su reacción ha sido tan bonita… estaban contentísimos y orgullosos, como yo de ellos.

Hoy he tenido que despedirme de algunos grupos y pensaba que no les iba a importar demasiado, porque al final solo estuve con algunos una vez a la semana, y hay muchas profes en prácticas. Pero me he equivocado. Se han puesto súper tristes, me han pedido que me quedara, me han abrazado con fuerza… incluso los de sexto. Y yo, con el corazón blandito.

Me voy con la sensación de que algo he dejado, de que más allá del inglés también he podido transmitir valores, cariño y respeto. Y si ese era uno de mis objetivos… creo que lo he cumplido. Porque esto no va solo de enseñar un idioma, va de acompañar, de dejar huella, de estar.

Y aunque a veces todo se complica, hay mil cosas que no salen como esperas, dudas, te agobias… por nada del mundo cambiaría esta profesión. Esto es lo mío, lo siento y lo sé. Y hoy más que nunca.

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