Mismo curso, realidades diferentes: adaptar para poder enseñar
Estas últimas semanas he podido ver de forma muy clara algo que ya había escuchado muchas veces durante la carrera: no hay dos grupos iguales, aunque sean del mismo curso. En mi caso, la diferencia entre 5ºA y 5ºB ha sido muy evidente, especialmente al poner en marcha la situación de aprendizaje de inglés que había preparado.
En 5ºA, la propuesta funcionó tal y como la había planeado (haciendo modificaciones mínimas). El grupo estaba motivado, comprendía bien las explicaciones y era capaz de trabajar en equipo. Se notaba que tenían una base más sólida y un nivel de inglés más alto. Respondían bien tanto a las actividades orales como escritas, y eran capaces de avanzar con bastante autonomía.
Sin embargo, cuando apliqué la misma actividad en 5ºB, me encontré con muchas más dificultades. El nivel de inglés del grupo era bastante más bajo, lo que hacía que costara mucho seguir el ritmo previsto. Además, este grupo tiene también problemas de comportamiento, con varios alumnos que interrumpen constantemente, no respetan las normas básicas del aula o no prestan atención. Todo esto hizo que tuviera que adaptar constantemente la propuesta: acortar tareas, usar más apoyos visuales, repetir instrucciones varias veces y simplificar los contenidos.
Al principio me sentí algo frustrada, porque quería que la situación funcionara igual en ambos grupos. Pero esta experiencia me ha hecho entender que la verdadera planificación no termina cuando cierras el documento, sino cuando estás frente al alumnado y tomas decisiones en tiempo real. Enseñar también es eso, observar, ajustar y volver a intentarlo.
Me quedo con una idea clara, la flexibilidad y la sensibilidad hacia las necesidades del grupo son habilidades tan importantes como saber diseñar una buena propuesta.
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