Semana pre-vacaciones: entre la emoción y el agotamiento

No sé si a vosotras también os ha pasado, pero la semana previa a las vacaciones me dejó agotada. Pensaba que, con tantas actividades especiales —excursiones, gymkanas, dinámicas diferentes en el aula— todo sería más relajado… pero fue justo lo contrario.

Cada día había, como mínimo, una actividad especial, y aunque muchas de las propuestas estaban muy bien pensadas y se disfrutaron, al final acababa cada jornada mucho más cansada que en una semana lectiva “normal” ya que la carga de trabajo para el profesorado en muchas de ellas es enorme, en comparación con los días más rutinarios.

Por otro lado, con tantas interrupciones, avanzar con los contenidos fue complicadísimo. Los huecos que quedaban no permitían profundizar en nada, y al final daba la sensación de que ni se enseñaba ni se aprendía del todo. Además, he notado que tanto cambio de rutina desestabiliza al alumnado. Están más alterados, más inquietos, y cuesta mucho mantener cierto orden o reconducir la atención cuando hace falta.

Me encanta que el cole se llene de propuestas diferentes, pero creo que no vendría mal algo más de equilibrio. ¿A vosotras también os pasó o en vuestros coles lo organizaron de otra forma?

Comentarios

  1. ¡Hola! Me he sentido súper identificada con lo que has escrito.
    A mí también me pasó justo lo mismo la semana antes de las vacaciones… y lo peor es que pensaba que estos días me iban a servir para descansar, pero spoiler: he vuelto incluso más cansada jajajajaj no sé ni cómo lo he hecho, pero es real.

    Entre excursiones, actividades especiales y que no sabías ni por dónde ibas a acabar el día, terminé esa semana como si hubiera pasado un mes entero sin parar. Encima ahora estamos hasta arriba de cosas: prácticas, TFG, trabajos, preparar cosillas para clase… ¡y casi no nos da tiempo ni a disfrutar bien de las prácticas!

    Y totalmente de acuerdo con lo que dices de los cambios de rutina: se nota muchísimo en el comportamiento de los niños. Están más despistados, más nerviosos, y cuesta muchísimo volver a reconducir el ambiente del aula. Da la sensación de que no hay tiempo ni para avanzar bien con los contenidos, ni para que ellos asienten lo poco que se ve.

    Me encanta que el cole proponga cosas nuevas, y muchas actividades son preciosas, pero sí que creo que falta un poquito de equilibrio para que no acabemos todos (alumnos, profes y nosotras) agotadísimos.

    ¡Gracias por compartirlo! Me ha venido genial leerte y ver que no soy la única zombie en esta vuelta de vacaciones jajajaj

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