Un día inesperado: del agobio inicial a la confianza final

Hoy quería contaros una experiencia que viví hace unos días y que me marcó bastante. Llegué al cole pensando que sería un día normal, pero me encontré con que la tutora no había venido y había dejado escrito que diese yo todas las clases del día, no solo con mi grupo y el paralelo, sino también con el otro curso del ciclo, es decir, en tercero y en cuarto. Nada más leerlo, me invadieron la ansiedad y el agobio. Asumir sola tantas sesiones, y además en aulas con profesoras que apenas conocía y con las que no tenía confianza, me parecía un reto enorme. Además, veníamos de las vacaciones y yo me notaba súper desubicada: había presenciado todavía muy pocas clases de inglés —ya que mi tutora también es tutora de grupo y da varias asignaturas—, así que no tenía suficientes referencias para desenvolverme con soltura.

Las primeras clases fueron bastante duras. Me sentía muy nerviosa y notaba que, sin querer, hablaba demasiado en español, sobre todo al dar instrucciones o intentar reconducir alguna situación. No me gustó darme cuenta de eso, porque era algo que quería cuidar más.

A medida que avanzaba el día, fui sintiéndome más cómoda. Me iba adaptando mejor a los grupos, a los ritmos y a las dinámicas, y poco a poco conseguí soltarme más. En la última clase, incluso entró a sustituir la otra especialista de inglés del cole (aparte de mi tutora) y me vio mientras estaba trabajando con los niños. Me dejó seguir sola al ver que todo iba bien, y ese pequeño gesto me dio un chute de confianza que me animó muchísimo.

Fue un día agotador y de muchas emociones encontradas, pero también muy importante para mí. No salió perfecto, pero me demostré que podía afrontar situaciones que en un primer momento me parecían imposibles y para las que pensaba no estar preparada.

¿A vosotras también os ha tocado alguna vez enfrentaros a un día así sin esperarlo? ¿Cómo lo vivisteis?

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