Primera sesión de mi SDA

Hoy quiero compartir con vosotras una experiencia de la primera sesión de mi situación de aprendizaje con los alumnos de 4º de Primaria que tutoriza mi tutora profesional (4ºA). La sesión se centraba en trabajar principalmente las habilidades de “listening” y en introducir la gramática del pasado simple con verbos regulares, todo dentro del contexto de la prehistoria y los juegos, ya que la docente me pidió que integrase si podía contenidos de ciencias e inglés. Aunque el tema me parecía interesante y atractivo, no podía evitar sentirme muy nerviosa antes de la clase.

Estaba bastante insegura y pensaba que los alumnos no iban a entender nada, que la clase iba a ser un caos, sobre todo porque no sabía si iba a poder mantener su atención durante todo el tiempo. Antes de entrar al aula, le comenté mi ansiedad a la docente, y ella me transmitió calma, diciéndome que confiaba en que todo saldría bien y que estaba ahí para aprender y experimentar.

Y, para mi sorpresa, la clase no solo salió bien, sino que incluso superó mis expectativas. Los niños tenían más conocimiento de lo que esperaba, y aunque me costó un poco arrancar, todo fluyó mucho mejor de lo que imaginaba. Lo más interesante fue que, aunque había preparado todo de manera estructurada, me vi obligada a improvisar un poco.

El audio que había creado con inteligencia artificial no fue tan efectivo como pensaba. A pesar de ser lento y corto, los niños no parecían captar bien lo que escuchaban. Así que decidí ir parando la grabación oración por oración, repitiendo cada una de forma pausada y más clara, y dándoles tiempo entre ellas para tomar notas o completar el ejercicio a realizar. De esta forma, los estudiantes pudieron comprender mucho mejor el contenido. Esta pequeña improvisación permitió que la clase avanzara sin perder a la mayoría de los niños que al principio no entendían nada. Aunque hubo mucho trabajo de repetición, la sensación al final fue muy positiva. La docente me dio la enhorabuena, mencionando que para ser la primera sesión, los alumnos se habían enterado bastante bien.

Lo que más me hizo reflexionar fue cómo, en ocasiones, nos sentimos presionados por querer que todo salga perfecto según el guion, pero lo importante es saber adaptarse sobre la marcha. Esta experiencia me demostró que, a veces, no todo tiene que ser tan rígido como lo planeamos y que la flexibilidad puede ser clave para el éxito de la sesión. Además, me hizo ver de forma aún más clara lo importante que es para nuestra profesión el hecho de desarrollar una buena capacidad de adaptación y de reacción rápida en el aula.

¿Habéis tenido alguna vez que improvisar en medio de una clase a pesar de tenerla muy preparada? ¿Cómo gestionáis esos momentos en los que el plan no sale como esperabais?

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