Rompiendo el esquema (pero aprendiendo igual)

¡Hola chicas! Hoy quería compartir con vosotras una reflexión que me surgió el otro día en una clase con 1º de primaria, relacionada con la asignatura de Didáctica de la Lengua Inglesa.

Siempre nos han insistido mucho en que las sesiones deben seguir un orden muy marcado: primero esto, luego lo otro, pasos bien definidos, como si fuera una receta que hay que seguir al pie de la letra para que funcione. Pero sinceramente… empiezo a pensar que no siempre tiene por qué ser así.

El otro día tenía una sesión preparada y, por cómo vi al grupo, decidí cambiar el orden: primero presentamos el vocabulario directamente, lo trabajamos con gestos y ejemplos, y luego vimos un vídeo. ¿Resultado? ¡Les encantó! Y lo más importante: prestaron más atención porque ya sabían qué palabras tenían que buscar y escuchar. No seguí el orden “oficial” que nos han enseñado, pero aprendieron muchísimo. Y me quedé pensando... ¿y si no se trata de hacer A, B y C siempre igual? ¿Y si en algunos grupos funciona mejor empezar por C, luego pasar a A y luego B?

También me ha pasado lo contrario: empezar con el vídeo sin decirles nada y dejar que ellos dedujeran palabras… y luego introducir el vocabulario. Y también ha funcionado. Creo que al final es cuestión de observar, probar y adaptarse, más que de seguir estructuras cerradas.

¿No creéis que a veces la didáctica que aprendemos es demasiado rígida? ¿Os ha pasado que sentís que “lo estáis haciendo mal” solo porque no seguís el esquema perfecto que aparece en el manual… aunque el grupo esté aprendiendo?

Comentarios

  1. ¡Hola! Totalmente de acuerdo con lo que dices. A veces nos enseñan un enfoque muy estructurado, como si hubiese una receta que hay que seguir al pie de la letra, y parece que si nos salimos de esa estructura estamos haciendo algo mal. Pero como bien dices, lo importante es cómo responde el grupo, y a veces la flexibilidad en el orden o enfoque es lo que hace que la clase funcione.

    A mí también me ha pasado lo mismo: cambiar sobre la marcha el orden de los pasos porque veo que lo que estaba planeado no está funcionando, y al final los resultados son mucho mejores. Al final, la clave está en adaptarse a lo que el grupo necesita y observar cómo reaccionan los estudiantes.

    Creo que hay que quitarse la presión de seguir siempre el mismo esquema. Si los alumnos están aprendiendo y se sienten cómodos, es que algo se está haciendo bien, aunque no se siga el manual al pie de la letra, o al menos eso es lo que yo creo.

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