Un día de cole... sin clase
Esta semana vivimos una jornada un tanto surrealista en el cole. El martes, aunque el apagón general ya había pasado en el pueblo y todo funcionaba con normalidad, desde el gobierno se indicó que ese día no se podía avanzar en contenidos. Así que, aunque tuvimos que ir al cole, no pudimos dar clase como tal.
El resultado fue un caos total. El alumnado no entendía nada, estaba muy alterado y desubicado, y a nosotras también se nos hizo complicado manejar la situación. No se podía avanzar, pero tampoco se había planteado una alternativa clara, así que nos pasamos el día improvisando actividades que no supusieran un “avance” pero que al menos mantuvieran cierto orden en el aula.
Lo que más me chocó fue que se obligase a mantener el colegio abierto, pero a la vez se impidiera hacer algo tan básico como repasar o reforzar contenidos con juegos. Ni siquiera se podían hacer actividades algo más lúdicas pero educativas, lo que hacía todo aún más confuso.
Fue una jornada extraña, sin sentido real, que generó más estrés que otra cosa. Personalmente, me dejó con una sensación de frustración: estar en el aula y no poder aprovecharlo ni con calma ni con propósito.
¿También os tocó vivir este día así? ¿Cómo lo gestionasteis vosotras?
¡Hola! Sí, a mí también me tocó vivir ese día tan surrealista… y comparto completamente tu sensación de desconcierto y frustración. Estar en el aula, con todo aparentemente en orden, pero sin poder avanzar en nada ni tener una alternativa clara fue realmente desmotivador, tanto para nosotras como para el alumnado.
ResponderEliminarEn mi caso, también intentamos improvisar dinámicas más relajadas, pero enseguida nos dimos cuenta de que los niños estaban nerviosos, confundidos, y con una energía difícil de canalizar. Al no haber una orientación clara sobre lo que sí se podía hacer, nos encontrábamos en una especie de limbo pedagógico: ni avanzar, ni reforzar, ni jugar con intención… solo ocupar el tiempo.
Coincido contigo en que lo más chocante fue tener que mantener el colegio abierto pero sin poder aprovechar el tiempo de manera constructiva. Al final, todo eso repercute en el clima del aula y en nuestra propia percepción como docentes. Fue un día que dejó la sensación de haber estado presentes, pero sin poder estar realmente con sentido.
Gracias por compartirlo. A veces leer que otras también lo han vivido así ayuda a no sentir que una está sola en su caos.