Cuando el móvil pesa más que la responsabilidad
Hoy quería compartir una experiencia bastante frustrante que tuve durante un grupo interactivo. Éramos solo las estudiantes en prácticas y una docente en el aula, que, en teoría, debía encargarse de coordinar a uno de los grupos. El problema es que, sabiendo que era una clase conflictiva, decidió dejar al grupo completamente a su aire… y se pasó toda la sesión centrada en su móvil, sin prestar atención a lo que ocurría, y alejada del alumnado.
La situación se descontroló hasta el punto de que dos niños acabaron peleándose. En lugar de acudir a la profesora, vinieron directamente a mí, probablemente porque me veían más accesible en ese momento. Les indiqué que debían comentárselo a la docente, que finalmente intervino, pero el mal rato ya estaba hecho.
Durante el resto de la sesión, la falta de organización siguió notándose. Me tocó mediar en más discusiones dentro de ese mismo grupo, y todo por la ausencia de una figura clara que marcase pautas desde el principio y ayudase a regular el ambiente.
Este tipo de dinámicas solo funcionan si todos los adultos implicados asumen un papel activo. Cuando no es así, no solo se pierde el sentido del grupo interactivo, sino que además se compromete la convivencia, especialmente en clases donde el clima ya es delicado.
¿Os habéis visto en una situación parecida alguna vez?
¡Hola! Uf… solo de leerte me he agobiado un poco, ¡qué impotencia! Me parece muy injusto que, sabiendo cómo era el grupo, la docente decidiera desentenderse completamente. Es como si te tiraran al agua sin flotador, y más en una dinámica que, si no se gestiona bien, puede complicarse muy fácilmente.
ResponderEliminarNunca he estado en una situación tan directa como la tuya, pero sí he sentido muchas veces que la responsabilidad acaba cayendo más en nosotras de lo que debería. Y claro, al final no solo afecta a la actividad, sino también al clima del aula y hasta a cómo te sientes tú: sin apoyo, sin dirección y con todo el peso encima.
Lo que has hecho tú de mantener la calma, mediar e intentar reconducir ya dice mucho de ti. Pero estoy totalmente de acuerdo: estas actividades solo tienen sentido si todos los adultos que estamos en el aula asumimos un papel activo y constante. Si no, se pierde el valor de lo que podría haber sido una experiencia preciosa.
Me ha hecho pensar también en cuántas cosas aprendemos justo en los momentos de caos... aunque ojalá no tuvieras que haberlo vivido así.
¡Gracias por compartirlo! Ojalá la próxima vez estés más acompañada